Perquisitions fiscales

 

¿En qué casos y según qué procedimiento se llevan a cabo los registros fiscales?

Un registro fiscal o una visita domiciliaria en materia fiscal también puede realizarse antes, durante o después de una auditoría de contabilidad y contemplar una persona física o una empresa.

El objetivo de todo registro fiscal es buscar y encontrar en las instalaciones registradas elementos constitutivos que demuestren un fraude fiscal, por ejemplo, la falta de declaración o infradeclaración, facturas falsas o documentación contable falsa, etc.

El desarrollo de este procedimiento se describe en el artículo L16B del Código francés de procedimientos tributarios. El contribuyente desconoce la llegada de los funcionarios fiscales; llegan acompañados por oficiales de la policía judicial, cuya presencia pretende constatar que todo se desarrolle según las normas establecidas. El juez de libertades debe autorizar con anterioridad la visita y examinar los motivos fundamentados de la solicitud de autorización presentada por la Administración fiscal. De hecho, el control de las condiciones que justifican el registro es muy sucinto y, en general, el juez confía en los elementos producidos por la Administración, ya que la única condición es demostrar que los indicios –que no las pruebas– permiten suponer un posible fraude fiscal.

Durante el registro, el contribuyente tiene algunos derechos, como el derecho a no firmar los documentos que se le presentan y a guardar silencio absoluto para preservar sus derechos para más adelante. Le conviene no hacer ninguna declaración.

Los registros fiscales suelen realizarse en sociedades que desarrollan su actividad en Francia, inscritas en el extranjero y que, erróneamente, se consideran inmunes al control, creyendo que de alguna manera son indetectables, en otras palabras, actividades ocultas. Estas actividades ocultas suelen detectarse en la inspección fiscal realizada a alguno de sus clientes o proveedores; esto desencadena entonces en una inspección fiscal de ellas o, con el objetivo de lograr el máximo de posibilidades de recopilar rápidamente pruebas de fraude, sorprendiendo al contribuyente incumplidor mediante una visita a domicilio.

Debe saber que impugnar los registros fiscales es posible en un plazo relativamente corto, pero cancelar un registro fiscal no es tan fácil de conseguir. En caso de que el contribuyente logre cancelar el registro fiscal, todos los documentos incautados durante el registro deberán restituirse y la Administración no podrá utilizarlos bajo ningún concepto, aunque existan documentos condenatorios sobre la actividad oculta.

 

Frédéric Naïm, abogado fiscal inscrito en el Colegio de Abogados de París

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